Pocos procesos de nuestro organismo suscitan tantas conversaciones y consultas como el tránsito intestinal; esto es porque los problemas asociados a él son frecuentes e impactan muy directamente en nuestro bienestar.

En este artículo veremos qué es el tránsito intestinal, las alteraciones más comunes y cómo podemos contribuir a su mejora.

¿Qué es el tránsito intestinal?

El tránsito intestinal es el proceso por el cual los alimentos que hemos ingerido pasan por el aparato digestivo. Aunque muchas veces utilizamos ese término para referirnos al último paso, que es la evacuación de los desechos, en realidad el tránsito intestinal se refiere a todo el proceso: desde la ingesta y digestión de los alimentos, la absorción de los nutrientes en el intestino y la eliminación de los residuos en forma de heces.

Cuando hablamos de tránsito intestinal rápido o lento nos estamos refiriendo al tiempo que tarda un alimento en ir desde la boca hasta su expulsión por el ano. Hay muchos artículos que versan sobre cómo mejorar el tránsito intestinal y habitualmente hablan de casos de tránsito intestinal lento, en el que el recorrido se prolonga más de lo normal y por tanto hay dificultad para la evacuación, es decir estreñimiento.

Las anomalías en el tránsito intestinal se diagnostican por su sintomatología y mediante una prueba de radiología denominada fluoroscopia. Para ello se usa un material de contraste y rayos x en tiempo real.

El tránsito intestinal lento.

Hablamos de tránsito intestinal lento cuando los movimientos intestinales se dan con una intensidad menor de lo habitual y el alimento tarda más tiempo en hacer el recorrido desde la boca hasta el ano. En la revista médica establecen que normalmente el tiempo está entre 30 y 40 horas, sin embargo en mujeres y en personas de edad, puede ascender a 72 o incluso 100 horas. Si el recorrido es superior a las 100 horas, podemos hablar de tránsito intestinal lento.

En cuanto a la frecuencia de las deposiciones, según la Fundación Española del Aparato Digestivo, un tránsito o ritmo intestinal normal se asociaría a un máximo de tres deposiciones al día o un mínimo de tres deposiciones semanales. Aunque sabemos lo incómodo que puede resultar cuando cambia tu frecuencia habitual pese a que se sitúe dentro de los parámetros que se consideran normales. 

Causas del tránsito intestinal lento.

La digestión lenta, o tránsito intestinal lento se debe a factores que alteran la funcionalidad del aparato digestivo, como intolerancias alimentarias, estrés, cuadros de ansiedad, efecto secundario de algún medicamento, procesos inflamatorios, disbiosis intestinal, cambio de hábitos alimenticios, falta de ejercicio o embarazo.

Es más común en mujeres y tiene una incidencia mayor en personas de edad avanzada.

Tratamiento y alimentos para regular el tránsito intestinal lento.

La alimentación incide de manera directa en el funcionamiento del tránsito intestinal, de modo que antes de iniciar tratamientos más drásticos, los profesionales recomiendan seguir una dieta equilibrada que incluya alimentos que aceleran el proceso de la digestión, como la fibra dietética, fruta, verdura y suficiente ingesta de agua.

En Panteff tenemos claro que para prevenir patologías hay que cambiar los hábitos de vida y el modo en que nos relacionamos con los alimentos, no comer “para saciarse” o ingerir “de modo emocional”, sino darle a tu cuerpo lo que necesita para su correcto funcionamiento.

Algunos hábitos que pueden mejorar el tránsito intestinal lento son:

  • Ingesta alta de alimentos con fibra.
  • Hacer ejercicio, para favorecer la motilidad intestinal.
  • Beber suficiente agua.
  • Aumentar el consumo de verduras y frutas ricas en fibra.
  • Evitar alimentos ácidos.
  • Incluir en la dieta probióticos y prebióticos.
  • Reducir el consumo de grasas, azúcares, alimentos procesados y alcohol.

Algunos alimentos que favorecen el tránsito intestinal:

  • Alimentos ricos en fibra.
  • Frutas y verduras como: Kiwi, Ciruela, Higo, Naranja, Frambuesa, Papaya, etc.
  • Aceite de oliva.
  • Ciruelas pasas.
  • Semillas de lino.
  • Alimentos ricos en probióticos y prebióticos.
  • El pan de Panteff. Si quieres saber cómo te ayuda nuestro pan a combatir el estreñimiento te lo contamos en este artículo sobre el pan rico en fibra y el estreñimiento

El papel de la fibra en el tránsito intestinal.

La fibra dietética son unos nutrientes que no pueden ser digeridos ni en el estómago, ni en el intestino delgado; de este modo pasan al colon donde sus microorganismos, mediante un proceso de fermentación, producirán ácidos grasos de cadena corta, como acetato y butirato. Estos ácidos grasos son “el alimento favorito” de la microbiota, y un microbioma sano contribuye a una mejor asimilación de los nutrientes y expulsión de los desechos.

Por otro lado, la fibra retiene agua, lo que aumenta el volumen de las heces; esto facilita la motilidad intestinal y la expulsión de los desechos.

De nuevo, si te resulta complicado aumentar notablemente el consumo de fibra de calidad en tu dieta, te sugerimos un gesto sencillo pero que marcará una gran diferencia, cambia de pan. Nuestro pan tiene un efecto prebiótico gracias al proceso de enfriamiento del arroz que logra transformar el almidón en resistente; además tiene un alto contenido en Teff y en Fibra de Bambú , ricos en fibra dietética.

La hidratación y el tránsito intestinal.

No solo es necesario tener una buena alimentación, sino también una buena hidratación; esto aplica para nuestro bienestar general, pero también para el tema que nos ocupa, el tránsito intestinal.

Esto es porque el agua hidrata las heces, si no le administramos al cuerpo la cantidad de agua que necesita, este se autorregulará y restará agua a los desechos, por lo que las heces se desecan, se vuelven más duras y se dificulta su expulsión.

El tránsito intestinal rápido.

Al igual que el tránsito intestinal puede prolongarse más de lo normal, también puede suceder lo contrario, que el alimento tarde menos tiempo del habitual en hacer el recorrido. Esto puede ocasionar el denominado “síndrome de evacuación rápida” en el que los alimentos, especialmente los de alto contenido en azúcar, pasan del estómago al intestino delgado demasiado rápido.

Los síntomas suelen aparecer entre 1 y 3 horas después de comer y pueden ser: mareo, cansancio tras las comidas, calambres, enrojecimiento, sudoración, náuseas y diarrea.

Causas del tránsito intestinal rápido.

En este síndrome, los alimentos y los jugos gástricos del estómago pasan al intestino delgado con una velocidad anormalmente rápida; en la mayoría de los casos está asociado a un cambio en la fisionomía del estómago o esófago por una cirugía, aunque se han dado algunos casos que no van asociados a ella.

No hay que confundir este síndrome o el tránsito intestinal rápido con las intolerancias a alimentos, que también pueden desencadenar episodios de diarrea tras consumirlos, dado que el tránsito intestinal rápido no está asociado a un solo alimento concreto.

Nuestro consejo Panteff: no comas solo por saciarte, aliméntate. Elige cada uno de tus nutrientes como eliges los libros que leer o el lugar al que irás de vacaciones, pensando en que escoges lo mejor para ti. Cómo te alimentas es cómo cuidas de tu salud física y mental.

Cada gesto cuenta, empieza por algo tan sencillo como un pan que te proporcione una gran cantidad de nutrientes y paulatinamente ve añadiendo pequeños cambios que tu cuerpo y mente agradecerán.

Fuentes: